Cuando ocurre una presentación anormal del ternero durante el parto; hay que decidir si debemos o no ayudar y cuándo es el mejor momento de hacerlo. Para tomar esta decisión debemos basarnos fundamentalmente en experiencias anteriores. Si vemos que la vaca realiza esfuerzos y el parto no ocurre, realizando una inspección (tacto vaginal) podremos evaluar con mayor certeza cuáles son los pasos a seguir. Hay posturas que si bien no son las correctas, son fáciles de corregir, mientras que en otros casos, la única opción es realizar una cesá- rea. Antes de realizar la inspección debemos lavarnos bien las manos y desinfectarlas para no introducir contaminantes al útero provocando una infección, así como también atar previamente la cola de la vaca. Hay signos que nos dicen que la vida de ese ternero está en riesgo, y que debemos actuar inmediatamente, como por ejemplo el color de las mucosas y la lengua, que pueden estar evidenciando algún grado de asfixia. Eso es lo que vuelve tan difícil la decisión al momento de asistir el parto, no debemos apurarnos, pero si no queremos que corra riesgos la vida del ternero ni el futuro reproductivo de la vaca, tampoco debemos demorarnos en la asistencia.
ASISTENCIA AL PARTO
Para asistir al parto, debemos primero corregir la posición del ternero de manera tal que pueda atravesar el canal de parto sin riesgos para él o para su madre. Una vez que está colocado en la posición correcta, realizaremos una tracción alternada de las manos, atándolas previamente. En algunos casos una rotación del ternero facilita la salida ya que los diámetros desencontrados de las caderas de la vaca y del ternero optimizan su esfuerzo expulsivo. Otro factor a tener presente es realizar la fuerza de tracción simultáneamente con las contracciones de la vaca. Manejo del posparto Luego del parto comienza el proceso de involución uterina en el que el útero retorna a su tamaño normal. La actividad ovárica puede producir una ovulación a los 15 días post-parto, que generalmente va acompañada de un celo “mudo”, sin manifestaciones externas. Dentro de las posibles complicaciones postparto, tenemos además de la retención de placenta la metritis y la piómetra. La metritis es una inflamación del útero muchas veces provocada por microorganismos. Puede ser diagnosticada mediante la observación de descargas vaginales purulentas. Si la metritis no es severa, las vacas se pueden recuperar sin tratamiento en unas cuantas semanas. Para tratarlas administramos antibió- ticos directamente dentro del útero. Otra de las posibles complicaciones postparto es la piómetra, que es una infección en la que el útero se llena de pus, pudiendo poner en riesgo la vida del animal. Por encontrarse el cérvix cerrado el material purulento se acumula dentro del útero. Todas estos factores alteran la involución normal del útero que debe ocurrir luego del parto, pudiendo comprometer la eficiencia reproductiva de esa hembra en el futuro y aumentando el número de días abiertos.

IMPORTANTE:
•Reservar un potrero para pariciones que sea de fácil acceso, con agua y sombra a disposición. •Recorrer el rodeo que está pariendo 2 a 3 veces por día.
•Sea paciente en el proceso de parto, pero esté preparado para dar la asistencia correcta si es necesario.
•Si asiste el parto, utilice medidas de higiene adecuadas para no provocar una infección.
Provea buenos cuidados al recién nacido limpiando de moco las vías aéreas, estimulando la respiración, secándolo (si es necesario), monitoreando las demoras en pararse y mamar. Desinfecte con yodo el ombligo siempre que sea posible, ya que es vía de entrada para infecciones que originan problemas articulares.
•En vacas, controlar la eliminación de la placenta en los plazos mencionados y la ausencia de infecciones uterinas.
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